miércoles, 18 de enero de 2012

Sería un buen detalle y todo un gesto de tu parte,
que coincidiéramos, te dejaras convencer
y fueses como yo siempre te imaginé.




jueves, 12 de enero de 2012



... y lo que me hace levantarme por las mañanas sigue siendo la espera de lo que está por llegar y no se anuncia, esa espera de lo inesperado,
y no ceso de fantasear con lo que ha de venir.
Tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.





-La elegancia del Erizo.
No es cuestión de ver, hay que saber mirar,
hay que sentir profundo, hay que atisbar.
Contemplar como las hojas caen en delicada lluvia sobre el suelo,
amarillas o marrones.
Descubrir que cada una es diferente,
y la vida las arranca en un instante para siempre.
Entender que hay etapas que culminan,
que otras hojas nacerán, otros brotes, otras vidas.
Aceptar que la raíz permanece si el árbol sabe esperar,
si soporta el duro invierno soñando su primavera.
Dar sentido: a las hojas, al otoño, a la helada,
a la esperanza, al dolor, a la alegría, a la mudanza.
Y descansar.
Y dar gracias.



Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planeándolo, intentando predecirlo, pensando que hacer para amortiguar el golpe, pero el futuro cambia constantemente. Lo unico seguro es que cuando por fin se revela el futuro nunca es como lo imaginabamos.

Todavía no has comprendido que para hacerme feliz hace falta muy poco?
 Un buen helado de chocolate,
quizá dos.
Un paseito juntos
y que pase lo que tenga que pasar...

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Dado que nuestra visita a la tierra es tan corta, cuanto antes lo experimentaba todo, mejor. De ahí tanto viaje, tanto amor, tanta ambición y tanto comer pasta. Llevo tantos años intentando hallar la satisfacción, histéricamente, probándolo todo, acumulando cosas, triunfando profesionalmente, que al final sólo he conseguido estar agotada. Si corres para intentar atrapar la vida, morirás en el intento. Si persigues al tiempo como si fuese un bandido, se acabará comportando como tal; siempre te sacará kilómetros de ventaja. En algún momento no te quedará más remedio que dejarlo, porque el tiempo no se va a parar nunca. Tendrás que admitir que no puedes darle caza. Y que, además, tampoco tienes por qué hacerlo. En algún momento tienes que aceptar las cosas como son y quedarte quieta y dejar que las cosas pasen solas.




-Eat, pray, love (Elizabeth Gilbert)